Existe un buen número de tecnologías que se pueden, y se deben, usar en entorno sanitario y de investigación. Desde las que simplemente, y no es poco, facilitan la labor del profesional, hasta las que generan resultados para ayudar en el diagnóstico o el tratamiento.

Algunas tecnologías, como los chatbots, no ofrecen nuevas informaciones ni tomas de decisiones en sí mismas, pero si pueden acercar e incluso guiar al paciente o al profesional hacia la solución. Por ejemplo, usando un chatbot bien diseñado, se puede lograr una adherencia al tratamiento claramente superior que usando páginas web o apps.

Usando realidad aumentada se puede influir en la ingesta de alimentos en el momento mismo de la duda o la decisión de saltarse la dieta.
Y desde luego nada es tan inmersivo y tan impactante como la realidad virtual, que si bien es cierto requiere de equipo y tiene unos costes a tener en cuenta, en entornos controlados logra unos resultados muy buenos y rápidos.

Existen sistemas web más complejos y avanzados con los que se puede lograr un sistema de análisis de datos que requería hasta hace poco una aplicación de escritorio, que se debían instalar y configurar en cada equipo. Ahora se pueden utilizar desde lugares diferentes dentro y fuera del hospital, y permiten saber en un vistazo el estado de un proyecto de investigación usando su propio teléfono, así como saber si algún investigador requiere consejo o apoyo, etc.

Equivocarse con la tecnología

Es fácil pensar que cierta tecnología es la idónea para nuestra investigación, nuestro proyecto. Nosotros barajamos un amplio abanico de tecnologías, y estamos decididamente en contra de ese planteamiento. Pensamos que el contenido del proyecto, las directrices marcadas por el investigador principal o el equipo, exponiendo criterios y necesidades, deberían lograr elegir la tecnología adecuada y no al revés.

Podemos pensar, por ejemplo, podemos usar un sistema de realidad virtual (VR en inglés) en un proyecto de rehabilitación para pacientes en casa o de manera remota. Pero ¿cómo asegurarnos que el lugar del entrenamiento cumple las condiciones de espacio?, y ¿que no haya objetos que puedan originar accidentes? Si el paciente está solo, ¿no puede llevarle a lesiones o dificultades el manejo de un dispositivo de realidad virtual para hacer sus ejercicios?

Pues bien, si la rehabilitación no requiere desplazarse por la habitación o se realiza en alguna instalación habilitada, entonces la VR puede ser una buena solución y no nos equivocaremos al elegirla. Pero en caso contrario, la realidad aumentada (AR en inglés) sería una tecnología más adecuada para que el paciente pueda ser asistido en sus ejercicios sin que corra los riesgos mencionados.

Pongamos como segundo ejemplo un caso frecuente, un sistema de monitorización y seguimiento de pacientes. Es fácil pensar en una plataforma web en Internet que permita la comunicación entre los pacientes y el profesional, sin embargo, debemos tener en cuenta que se requiere que haya siempre algún médico conectado y con conocimiento suficiente para tomar decisiones en el momento.

El “recurso” humano es siempre preciado y costoso. ¿No sería una buena idea incorporar una herramienta informática que automatice los casos más habituales y deje solo los casos más especiales en manos del profesional conectado? Un chatbot en un sistema web o en una app sería mejor opción, si el proyecto lo permite, que probablemente que un clásico sistema web.

Equivocarse de tecnologías no es el fin del mundo, pero es mejor consultar y tener otros puntos de vista antes de decidirse, ¿no le parece?

Nosotros manejamos diferentes tecnologías, y podemos ayudarle a elegir lo que mejor venga su proyecto. No dude en consultarnos, nos encantará ayudarle.


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.