En muchas tareas de investigación, la recogida de datos es de las primeras cosas a hacer. Se puede dar por sentado que se recogerán los datos necesarios y que éstos serán buenos, pero esto es solo una suposición. Lo cierto es que en la recogida de datos hay una buena gestión por hacer.

En ciertos casos, los datos que se recogen en el momento son un poco mejores que si se recogen al final de la jornada o al final de la semana. Cuando se trata de valores numéricos, no suele haber demasiada diferencia. Pero cuando se deben hacer valoraciones y estimaciones, la cosa cambia. La calidad de los datos recogidos puede verse afectada por cómo y cuándo se tomen. Y aquí el diseño de la herramienta informática puede paliar o agravar esta situación.
Vamos a obviar aquí el obligatorio tratamiento legal y ético de los datos personales. Se da por sentado que la recogida de datos es consentida por el paciente y por el centro es legal.

También vamos a suponer el escenario más habitual en el que no se puede conectar la herramienta informática con la base de datos del hospital. Hay que copiar a mano los datos de la historia clínica. En la práctica, una cosa es tener el visto bueno del comité de ética y otro lograr el acceso…

Vamos a plantear tres escenarios posibles y habituales:

  1. El profesional recaba datos del paciente durante su visita.
    En esta situación, habitualmente el investigador debe rellenar los datos de la historia clínica del centro, y además los datos del estudio, en una aplicación aparte. En raras ocasiones será en el mismo PC del hospital, pues lo habitual es trabajar con un portátil aparte. Es casi el doble de trabajo, debe atender al paciente y no tiene mucho tiempo para teclear…
    Se necesita una herramienta que se ponga pronto en marcha, responda ágilmente a los datos introducidos y no haga más preguntas de las necesarias para esa situación. Los datos que se puedan recoger luego, sacados de la historia clínica, se pueden relegar, pero las valoraciones y las preguntas al paciente se deben tomar en el momento. Un formulario lo más conciso posible para poder recabar datos del paciente, presente, de la forma más ágil, suele ser un diseño acertado.
  2. El profesional revisa las historias clínicas de los pacientes del estudio.
    No ya en consulta, sino en una guardia o al final de la semana, por ejemplo, el investigador saca la lista de pacientes dentro del estudio y revisa sus historiales para tomar datos nuevos contenidos en sus historias clínicas.
    En este caso en la herramienta informática se requiere un diseño que facilite la navegación por los pacientes de forma clara, para reducir el esfuerzo de buscar el dato identificativo y poder centrarse en analizar los datos clínicos y copiarlos de manera efectiva.
  3. Se deben analizar y poner ordenadamente los datos recibidos de varios compañeros.En estudios multicéntricos, no informatizados o cuando hay varios colegas que envían casos que consideran que se deben incluir, alguien debe poner orden, revisar lo que se envía e introducirlo de manera coherente. Puede haber sesgo en ciertos datos, como por ejemplo en temas de valoraciones, pero en otro dicho sesgo puede ser un problema. La herramienta debe tener aquí dos características: la primera es la ya comentada de la facilidad de la navegación para poder contrastar ágilmente y verificar que ese paciente no se introdujo ya, o que sus datos están actualizados. Y la segunda es que el diseño debe resaltar los criterios en aquellos valores o campos “críticos”, según el estudio que se lleve a cabo. Frente a los diferentes criterios de los colegas, la herramienta debe poner énfasis en el criterio a la hora de introducir los datos.

En Blendarsys una parte importante de nuestro trabajo es conocer estos y otros detalles en cada proyecto y adecuar el diseño de nuestra solución a desarrollar, lo mejor posible.


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